Palacio anima a 'Cantabria Nuestra' en su labor de sensibilización social sobre el patrimonio.

Miguel Ángel Palacio, Presidente del Parlamento de Cantabria
Miguel Ángel Palacio, Presidente del Parlamento de Cantabria

El presidente del Parlamento de Cantabria, Miguel Ángel Palacio, animó a la Asociación 'Cantabria Nuestra' a profundizar en su labor de "seguir creando conciencia entre la población" sobre la importancia que tiene el patrimonio natural y cultural de la región.

El presidente de la nueva Junta directiva de 'Cantabria Nuestra', Ramón Teja, acompañado por el secretario, Juan Manuel Alegre Dávila, y el tesorero, Oreste Cendrero, visitaron a Palacio días después de constituirse la nueva Junta Directiva de la asociación.

En el breve encuentro, resaltaron que la Ley cántabra de Patrimonio es un "excelente instrumento" de conservación y promoción de la riqueza natural y cultural de la Comunidad autónoma, así como de "la necesidad de extender su conocimiento entre la población". Además, se barajaron algunas ideas de colaboración del Parlamento con Cantabria Nuestra, partiendo del convencimiento de que la sensibilización de la ciudadanía en este campo es "imprescindible".
«No sólo hay que denunciar; también asesorar y estimular»
Entrevista publicada en el Diario Montañés (21-12-2008).

Ramón Teja, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria
Ramón Teja, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria

¿Qué razones le han llevado a aceptar la propuesta de presidir Cantabria Nuestra?

La petición de un grupo de amigos y miembros de la asociación que pensaba que era la persona adecuada para revitalizar y dar nuevos impulsos a Cantabria Nuestra. Se da la circunstancia de que acababa de cumplir mi mandato de cuatro años como Presidente de la Asociación Española de Ciencias de las Religiones y disponía en estos momentos de más tiempo y de la experiencia en la Presidencia de dicha Asociación.


¿Con qué criterios ha formado la nueva junta directiva?

La nueva junta se ha ampliado hasta 20 miembros, el máximo previsto en los Estatutos. Han permanecido aquellos que deseaban continuar y se han incluido otros nuevos. Se trata de personas de prestigio en su campo profesional y con ganas de colaborar en las actividades de la Asociación. Se ha pretendido involucrar a representantes de instituciones importantes de nuestra región como la Fundación Botín y la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria y abarcar el amplio espectro que abarca el Patrimonio Cultural y Natural. Así se han incorporado personas como Juan Manuel Alegre, catedrático de Derecho Administrativo y experto en temas de patrimonio, los arquitectos Eduardo Fernández Abascal y Alberto Alonso Ortiz, el fotógrafo y diseñador Jorge Fernández, el artista y creador Juan Martínez Moro, la conservadora del Museo del Prado Leticia Ruiz Gómez o el director del Museo Diocesano Enrique Campuzano. Creo que se abarca toda la gama que comprende el patrimonio y que todos llegan con entusiasmo y ganas de trabajar.

¿Qué objetivos se plantean?

Los objetivos son múltiples. En primer lugar, dar nueva vida a la Asociación y proporcionarle una mayor visibilidad ante la sociedad. Las acciones no deben limitarse a las denuncias, si no principalmente a asesorar, orientar y estimular a los organismos públicos, instituciones y personas privadas partiendo del principio de que el Patrimonio Cultural y Natural es un bien común y colectivo que hemos heredado de nuestros antepasados y debemos transmitir a las futuras generaciones. La ordenación del territorio y los planes urbanísticos desempeñan un papel de gran importancia en la conservación y puesta en valor del patrimonio heredado y la Asociación puede desempeñar un papel de asesoramiento muy importante.

¿Con qué respaldo de asociados cuenta en la actualidad Cantabria Nuestra?

El número de asociados actual es de unos 150 y pretendemos ampliar notablemente su número. Desde mi toma de posesión como presidente ya se han inscrito unos 20 nuevos socios y pretendemos promocionar la figura del socio protector con una cuota mayor, especialmente entre los Ayuntamientos y personas privadas.

¿Cómo ve el panorama del asociacionismo cultural en Cantabria?

En España existe poca tradición de asociacionismo quizá por nuestro individualismo y porque durante la dictadura todo tipo de asociación o estaba prohibido o contemplado con suspicacia. Con frecuencia los socios se limitan a pagar sus cuotas pero se desentienden de las actividades de la sociedad. Por otra parte, las asociaciones muchas veces se preocupan más de recabar subvenciones que de presentar proyectos y actividades que las justifiquen. Es un círculo vicioso porque si no hay proyectos no hay subvenciones. Esperamos que no nos afecte de manera importante la crisis económica. Yo acabo de estar presente el día 11 en la presentación de un nuevo Museo de Historia del Monacato en Silos, obra de una fundación privada que ha aportado más de cinco millones de euros y que creo es un ejemplo de mecenazgo a seguir e imitar.

¿Está la sociedad suficientemente sensibilizada con los problemas del patrimonio?

La sensibilización en estos temas nunca es suficiente y además a veces se enfrenta con intereses económicos. Es un problema de sensibilidad, de cultura y, con frecuencia de buen gusto.

¿Cómo ha cambiado el Patrimonio desde la etapa en la que usted fue consejero de Cultura?

En los 25 años transcurridos desde que se creó la Consejería de Cultura que yo desempeñé como primer consejero, los cambios han sido enormes. En primer lugar de tipo económico, pues hoy tiene la Consejería un presupuesto equivalente al de todo el gobierno de entonces. Dispone además de una infraestructura de personal y de técnicos que antes no existía y la sociedad en general ha progresado muchísimo en cuanto al nivel cultural y toma de conciencia de lo que representa el Patrimonio. Pero nunca es suficiente.

¿Cómo recuerda su paso por la política?

Mi recuerdo es magnífico en cuanto al entusiasmo y al idealismo que nos impulsaba a todos. El presidente José Antonio Rodríguez logró formar un equipo de técnicos y amigos que logramos poner en marcha el complejo funcionamiento de la Comunidad Autónoma, aún a costa de la gran escasez de los presupuestos. Yo personalmente tuve que inventar la Consejería de Cultura y Educación y redacté personalmente los decretos de transferencias en materia de patrimonio para todas las Comunidades Autónomas, exceptuando Cataluña y País Vasco que ya las tenían. Destacaría el entusiasmo y compañerismo que nos unía a todos y que nos sigue uniendo todavía.

¿Qué decisión o decisiones en materia de Patrimonio recuerda con mayor estima?

Además de lo dicho anteriormente, la puesta en marcha del Proyecto del Palacio de Festivales: conseguí la financiación y convoqué el concurso de proyectos aunque la elección de éste y su realización fue obra de mis sucesores. También la declaración de todo El Sardinero como zona protegida que impidió su destrucción o degradación como conjunto natural y arquitectónico.

¿Debería asumir Cantabria la transferencia de la cueva de Altamira?

La transferencia o no de las competencias sobre el conjunto de la cueva de Altamira fue, junto con el de La Alhambra el mayor obstáculo en las transferencias. El Ministerio se agarró al argumento de que se trataba de un Museo Nacional no transferible y yo aducía que una cosa era el Museo y otra la cueva de debía ser transferida como el resto de los conjuntos rupestres al margen de la calidad de sus pinturas. Al final se llegó al acuerdo de crear en Santillana el gran centro Europeo del arte rupestre integrando el Museo Nacional de Altamira y nuestro Museo Nacional de Prehistoria y transfiriendo allí el Centro Nacional de Documentación del Arte Rupestre con sede en Madrid. Se trató de un ambicioso proyecto que hubiera acabado con las disputas que aún existen y que, al cesar yo como consejero, se abandonó. Creo que se trataba de una idea original y es una espina que tengo clavada: en estos temas pienso que, además de buena voluntad, hace falta imaginación y acumulación de recursos y medios.

¿Qué opina de la ofensiva que se anuncia de la instalación de numerosos parques eólicos en Cantabria?

Como en otros tantos temas es necesario hacer compatibles el desarrollo tecnológico y la preservación del paisaje. Se debe seleccionar aquellos lugares en los que el impacto paisajístico sea mínimo teniendo en cuenta la especial orografía y las características de nuestro paisaje. No creo admisible, por ejemplo, una hilera de aerogeneradores visibles desde uno y otro valle.

¿Cómo valora el panorama de los museos en la región?

Cantabria tiene un gran déficit de museos dignos y con instalaciones adecuadas y en los lugares más apropiados. En mi época de consejero creé el Museo de la Naturaleza en Carrejo y después se han creado algunos nuevos especialmente de sitio. El ambicioso proyecto de gran museo en Las Llamas no me parece adecuado ni por el lugar, ni por su contenido heterogéneo. Creo que hay que optar por museos monográficos y recuperar edificios adecuados para ello. Este es el caso del Palacio de Los Acevedos en Hoznayo para lo que se iniciaron las gestiones en mi época de consejero con sus propietarios, los duques de Medinaceli. Se trata de uno de los edificios civiles más importantes de Cantabria y que está en un estado de ruina progresiva. Creo que más que en un gran museo central habría que pensar en una buena red de museos para toda la Comunidad, pero se trata solo de una opinión personal.

Usted fue pionero junto con el profesor Iglesias Gil de la puesta en marcha del proyecto de investigación de la Universidad de Cantabria en la ciudad romana de Julióbriga. ¿Cómo valora los trabajos realizados allí y qué posibilidades de futuro tiene el yacimiento?

Julióbriga es, con gran diferencia, el yacimiento romano más importante de Cantabria. Cuando se creó la Facultad de Filosofía y Letras de nuestra universidad, con la colaboración de otros colegas de Historia Antigua nos empeñamos en su recuperación como una de las señas de nuestra identidad histórica marcada por la fusión de lo cántabro con lo romano. La construcción de un Museo de Interpretación ha contribuido mucho a su difusión, pero la excavación arqueológica del yacimiento debe continuar y dará trabajo a generaciones futuras pues sólo se conoce una pequeña parte de la antigua ciudad.

¿Qué papel tiene que jugar la Universidad de Cantabria en la investigación y promoción del Patrimonio regional?

La creación de la Universidad y, en concreto, de su Facultad de Filosofía y Letras ha tenido una importancia enorme en el conocimiento, valorización y promoción de nuestro patrimonio. En el campo del patrimonio arqueológico, incluido naturalmente el prehistórico, artístico y monumental se han dado grandes avances, no sólo en su recuperación sino en la toma de conciencia de su existencia que es el paso previo para su promoción. El Aula del Patrimonio de la Universidad puede desarrollar una gran labor de difusión en colaboración estrecha con otras instituciones y asociaciones como es el caso de Cantabria Nuestra. Numerosos licenciados nuestros ocupan puestos importantes de responsabilidad en las más variadas actividades.

Cantabria Nuestra

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